INDIA | Mi Experiencia en un Curso de Meditación Vipassana

Un par de años atrás, conocí que se impartían cursos de meditación alrededor de todo el mundo, pero que exigían permanecer 10 días en silencio. Sonaba algo complicado, pero el hecho de no hablar me parecía desafiante (cuando se tiene una personalidad tan activa o enérgica como la mía) y parecía ser una experiencia enriquecedora. Quería aprender algo nuevo para aplicarlo a la vida, así que cuando organicé mi viaje a India, decidí incluir un curso de estos en mis planes .


¿Qué es Vipassana?

Vipassana significa ver las cosas tal y como son. Y es una de las técnicas de meditación más antiguas de la India, la cual fue redescubierta por Buda hace 2500 años y enseñada para sanar las impurezas mentales y encontrar una completa liberación. Esta técnica no se usa para sanar enfermedades, sino para curar la esencia del sufrimiento humano. Vipassana no es un ritual o una secta dentro de una religión.

Vipassana es un arte… El arte de vivir.

Esta maravillosa técnica se convierte en un viaje de exploración, observación y transformación propia, que se concentra entre la mente y el cuerpo, descubriendo sensaciones, disolviendo las impurezas mentales y equilibrando la mente para llenarla de paz, amor y compasión.


¿Cómo aplico para tomar un curso, cuanto dura y cual es el costo?

Inicialmente hay que ingresar a la página de www.dhamma.org para acercarse al tema, luego leer la información general de los cursos y comenzar con la búsqueda de los centros de meditación en el país de interés, pues el directorio mundial es enorme pero la plataforma de navegación es sencilla para cualquier persona. Existen centros en Asia, Norteamérica, Latinoamérica, Europa, Oceanía, Medio Oriente, África. Y si se explora en detalle, se puede encontrar un centro de meditación en nuestro país de origen o más cerca de lo que uno cree. Es recomendable hacer las inscripciones con anticipación pues en algunos centros específicos o países, puede haber una alta demanda de personas interesadas, y además se debe tener presente que se requieren 12 días libres para poder participar. Después hay que revisar con atención las fechas de cada curso y aplicar correctamente según el género (hombre o mujer). Finalmente aplicar y llenar un formulario muy sencillo, luego esperar unos días a la confirmación y estar pendientes de los correos electrónicos que envía el sistema.

Los cursos duran 10 días pero hay que incluir un día inicial y otro día final; es decir 12 días en total, en los que se cumple un código de disciplina, se aprenden los fundamentos y se ponen en práctica los ejercicios de meditación para comenzar a ver resultados poco a poco. Y aunque la mayoría de los cursos son para adultos, también es posible aplicar a jornadas para niños y jóvenes, e incluso se llevan a cabo sesiones para reclusos dentro de centros penitenciarios.

Todos los centros de meditación son diferentes. Estos pueden estar establecidos desde hace años o en proceso de construcción, en edificios cerrados o en espacios abiertos (dependiendo del contexto), también pueden ser casas en arriendo o espacios adecuados para meditar. Sin embargo, si se tiene alguna duda o inquietud sobre los lugares, cada centro o ubicación tiene una página web con fotografías, números de contacto e información general.

Ejemplo: En Colombia hay centros de meditación en Bogotá y Medellín. 

Absolutamente todos los cursos Vipassana son GRATIS lo que hace de esta experiencia algo completamente transparente y sin intereses económicos. Todo se mantiene a base de donaciones por parte de los participantes que al final del curso deseen entregar un aporte para los futuros estudiantes. No es obligación y cada persona puede contribuir como quiera.


El Lugar (Leh, Ladakh. India)

India, además de ser un caos… es el segundo país más poblado del mundo, y lo último que hubiera querido, es que el ruido o las grandes multitudes fueran a afectar mi tranquilidad en el curso, pues soy una persona que se distrae fácilmente. Por eso escogí Dhamma Laddha Vipassana Meditation Center en la región de Ladakh (al norte de la India) y prácticamente es el último centro de meditación que hay antes de llegar a los Himalayas, el cual se encuentra aislado de todo.

La ciudad de Leh está ubicada a 3500 msnm y por eso recomiendan llegar a esta zona con algunos días de anticipación para poder acostumbrar el cuerpo y aclimatarse correctamente. El paisaje y los alrededores son realmente espectaculares; parece que fuera otro planeta con montañas rocosas, arboles delgados pero muy altos, y una enorme cantidad de montañas cubiertas de nieve.


Código de Disciplina y Reglas

Muchas personas podrían pensar que hacer un curso de meditación es fácil y sentarse con las piernas cruzadas sobre una almohada durante unos 10 días, es pan comido. ¡No lo es!

Inicialmente hay que seguir un código de disciplina con estos 5 preceptos:

  • Abstenerse de matar a cualquier criatura.
  • Abstenerse de robar.
  • Abstenerse de toda actividad sexual.
  • Abstenerse de mentir.
  • Abstenerse de todo tipo de intoxicantes.

Los estudiantes antiguos deben seguir también otros 3 preceptos:

  • Abstenerse de comer después del medio día.
  • Abstenerse de entretenimientos sensoriales y de llevar adornos.
  • Abstenerse de utilizar camas lujosas.


Todas las prácticas espirituales deben ser interrumpidas: Es esencial que durante los días que se lleve a cabo el curso, los participantes dejen de practicar otras técnicas, ritos, oraciones o ceremonias religiosas; como prender inciensos, adorar imágenes, recitar mantras, cantar o danzar. 

Silencio absoluto: Está prohibido hablar durante todo el curso; esto implica silencio corporal, verbal y mental. Toda forma de comunicación está completamente prohibida, incluso los gestos y notas escritas, pues hay que sentir que se esta en completo aislamiento.

Entrevistas o requerimientos especiales: El único momento en que los estudiantes pueden hablar, es cuando necesiten hacer alguna pregunta al profesor acerca del proceso de meditación. Si se tiene alguna necesidad importante, esta debe ser gestionada con los asistentes del profesor.

Separación de hombres y mujeres: Parejas, esposos, amigos y familiares deben permanecer separados durante todo el curso. Únicamente se comparte espacio en el hall de meditación, ubicando a todos los hombres de un lado y las mujeres del otro.

No al contacto físico: Está prohibido tener contacto con cualquier persona.

Yoga y Actividad Física: Se deben interrumpir otras técnicas de meditación, los ejercicios de yoga u otro tipo de actividad física. Además está prohibido trotar en el campus y solamente se puede caminar dentro de las zonas designadas.

Está totalmente prohibido el consumo de alcohol, tabaco y drogas: Incluso tranquilizadores, pastillas para dormir y otros sedantes, pero si algún estudiante necesita de algún medicamento recetado por un médico, se debe notificar al profesor.

Alimentación: Es imposible satisfacer las necesidades alimentarias de todos los estudiantes, por eso hay que acomodarse a los platos vegetarianos y sencillos que se ofrecen en los centros de meditación. Son balanceados y saludables para cualquier persona.

Vestuario: Es importante que las prendas de vestir sean sencillas y cómodas; nada que sea apretado, transparente o revelador, para evitar que sea una distracción para otros estudiantes. También está prohibido tomar el sol o desnudarse parcialmente.

Lavandería y baño: En los centros de meditación no hay zona de lavandería, razón por la cual se le pide a los participantes llevar ropa suficiente. Está permitido lavar a mano pequeñas prendas de vestir y solamente utilizar los tiempos de descanso para ello.

Prohibido el contacto exterior: Todos los estudiantes deben permanecer dentro de las instalaciones del campus y en las zonas designadas. Solamente pueden irse con la autorización del profesor. También están prohibidos los teléfonos celulares, las cartas o visitas de personas externas.

No se puede escuchar música, leer o escribir: No está permitido escuchar radio o tocar instrumentos musicales al interior de los centros de meditación, tampoco tener materiales de lectura o escritura que puedan distraer a los participantes.

Cámaras: Está prohibido utilizar cámaras fotográficas o de video durante el curso y solamente se pueden utilizar con la autorización del profesor.


¿Cómo era el día a día?

Un mes antes de iniciar el curso de meditación, estuve viajando por una zona de la India donde la señal telefónica y la conexión a internet era nula, motivo por el cual no pude revisar mi correo electrónico ni utilizar mi teléfono móvil. Cuando llegué a la ciudad de Leh y después de haber viajado 5 días en buses locales, me llevé una sorpresa cuando leí un mensaje donde me comunicaban que mi cupo para el curso había sido cancelado, debido a que no pude hacer una segunda confirmación de mi asistencia al curso. ¡IMPOSIBLE! No había ni la más mínima posibilidad de que fuera a perder esa oportunidad y además, que haber llegado hasta el lugar, había sido toda una odisea.

Al día siguiente salí temprano en la mañana haciendo hitchhiking y pidiendo aventones a carros que pasaban por esa ruta. Afortunadamente llegué al centro y me hicieron esperar unos minutos mientras la persona encargada terminaba una sesión de meditación hasta las 9:00 a.m. Cuando el señor salió, logré explicar mi situación y las razones por las que no había podido confirmar mi asistencia. El profesor entendió perfectamente y me dijo que sin ningún problema se mantenía mi cupo y podría participar en el curso de meditación. ¡Gracias a Dios!

DÍA DE INCIO

Cuando estaba en la ciudad de Leh, conocí a Toni; un francés que lleva viajando cerca de 5 años por el mundo y quien además de estar compartiendo el mismo hostal que yo, también iba a hacer el curso de meditación. Ese primer día decidimos caminar con nuestras mochilas a la espalda cerca de 7,3 kilómetros, pero poco antes de llegar al lugar, un vehículo se detuvo en la carretera y nos dio un aventón de 300 metros hasta el destino final. 

La hora permitida de llegada era entre las 2:00 p.m. y 5:00 p.m.

Inicialmente tuvimos que llenar dos formularios, entregar un par de fotografías (tipo documento), presentarnos y dejar todos nuestros objetos de valor, que al final nos serían devueltos. Era obligatorio entregar billeteras, teléfonos móviles, pasaportes, cámaras, libros, computadores, etc. y todos aquellos elementos que pudieran ser una distracción para los participantes del curso. Personalmente me hicieron quitar el rosario de madera y todas las manillas o pulseras que llevaba. Luego me entregaron una cobija, una manta y una funda de almohada para ubicarme en la habitación y cama “B1 donde compartiría el espacio con otros dos hindúes. 

Una vez estuve ubicado, le comenté a mis compañeros de habitación que yo hablaba dormido y que no se fueran a asustar o a pensar que estaba rompiendo las reglas. Luego salí a conocer un poco las instalaciones y hablar con otros participantes que venían de Francia, Japón, Irlanda, Surinam, España, Italia, Canadá y otras ciudades de la India; incluso había un monje de los Estados Unidos y tres monjas de Vietnam. Todos veníamos con expectativas y razones diferentes, pero con la misma convicción de querer aprender algo nuevo para la vida. Esa tarde prácticamente, estuvimos conociendo a los demás participantes del curso hasta que tocaron una campana. Nos reunieron, nos llevaron a tomar el té y luego nos dieron la bienvenida al curso con muchas indicaciones, explicación del código de disciplina y las cosas importantes para tener en cuenta durante los siguientes días.

Más tarde volvieron a tocar la campana para indicarnos que era el momento de entrar al hall de meditación y desde aquel momento no podríamos volver a hablar hasta que terminara el curso.

Cada participante debía mantener el mismo puesto dentro del hall y a mi me asignaron la posición B4”. Y sin saber como meditar (por que nunca lo había hecho en mi vida), crucé mis piernas, me acomodé lo mejor que pude, cerré los ojos y comencé a respirar… Unos minutos después pusieron un audio del señor Goenka, un maestro de la meditación Vipassana y la persona que guiaría todo este curso que estaba próximo a comenzar. Estuvimos escuchando su discurso de introducción y unos cantos bastante particulares que acompañaban el proceso de meditación, además que tuvimos que recitar y repetir unas palabras en hindi para abrir nuestra mente a esta nueva experiencia… Una hora más tarde nos enviaron a descansar.

HORARIO

  • 04:00 a.m. Llamado a despertar.
  • 04:30 - 06:30 a.m. Meditación en la sala o en la habitación.
  • 06:30 - 08:00 a.m. Desayuno y descanso.
  • 08:00 - 09:00 a.m. Meditación en grupo en la sala.
  • 09:00 - 11:00 a.m. Meditación en la sala o en la habitación según las instrucciones del profesor.
  • 11:00 - 12:00 a.m. Almuerzo.
  • 12:00 p.m. - 01:00 p.m. Descanso y entrevistas con el profesor.
  • 01:00 - 02:30 p.m. Meditación en la sala o en la habitación.
  • 02:30 - 03:30 p.m. Meditación en grupo en la sala.
  • 03:30 - 05:00 p.m. Meditación en la sala o en la habitación según las instrucciones del profesor.
  • 05:00 - 06:00 p.m. Merienda y descanso.
  • 06:00 - 07:00 p.m. Meditación en grupo en la sala.
  • 07:00 - 08:15 p.m. Video y charla del maestro en la sala.
  • 08:15 - 09:00 p.m. Meditación en grupo en la sala.
  • 09:00 - 09:30 p.m. Preguntas en la sala.
  • 09:30 p.m. Descanso.
  • Absolutamente todos los días nos levantaban a las 04:00 a.m. con una campana dorada que tenían afuera de la zona de habitaciones y que hacían sonar varias veces con un martillo para dar inicio o fin a las actividades del día. En otras ocasiones utilizaban una campanilla pequeña al interior de los dormitorios para verificar que todos los participantes del curso se despertaran. Personalmente nunca tomé baño en las mañanas porque las temperaturas eran demasiado bajas y había estado algo resfriado los días anteriores, pero sé que algunas personas si lo hacían. Yo siempre organizaba mis cosas y luego tendía la cama, me ponía ropa térmica, estiraba un poco y salía a caminar antes de ir al hall de meditación, pues las sesiones comenzaban a las 04:30 a.m. y cada participante del curso debía llegar a convicción, sentarse en su puesto y comenzar con la práctica. Antes de ingresar al hall había que quitarse los zapatos o sandalias, estaba prohibido beber agua adentro y hacer estiramientos. Meditábamos de 04:30 a.m. a 06:30 a.m. sin parar y confieso que no era tan sencillo, porque el cuerpo todavía estaba algo dormido y muy relajado, así que en muchas ocasiones me costó trabajo despertarme en un 100% para iniciar con los ejercicios de respiración.

    A las 06:30 a.m. sonaba la campana nuevamente y todos salíamos para tomar el desayuno, pero los hombres íbamos a un comedor y las mujeres iban a otro comedor diferente. Además, teníamos que sentarnos en los mismos puestos que nos habían asignado para el hall de meditación, así que tuve que buscar el puesto “B4”. Luego hacíamos la fila con nuestras bandejas de acero inoxidable, servíamos la comida que quisiéramos, desayunábamos y al final debíamos lavar nuestros platos para dejarlos en cada puesto. Teníamos suficiente tiempo como para tomar un baño, lavar ropa, caminar por las áreas designadas, sentarnos en una roca para ver el paisaje, o incluso tomar una siesta antes de la siguiente sesión de meditación, cosa que yo siempre hacía porque madrugábamos mucho. Sin embargo, nos recomendaron que fuéramos muy responsables para evitar quedarnos dormidos y llegar tarde a las siguientes sesiones de la la mañana.

    El primer descanso del día terminaba a las 08:00 a.m. y volvíamos de nuevo al hall de meditación después de escuchar la campana. Comenzaba una jornada de tres horas que iniciaba con un una sesión de todos los estudiantes (nuevos y antiguos) al interior del hall de meditación. Después de la primera hora teníamos un descanso de 5 minutos para ir al baño, estirar afuera, beber agua y descansar un poco. Y posteriormente comenzaba una sesión de 2 horas seguidas de meditación en las que el profesor podía decidir si meditábamos en el hall o en nuestras habitaciones. Algunas veces los estudiantes antiguos iban a meditar a los dormitorios, mientras que los estudiantes nuevos permanecíamos en el hall y el profesor nos iba llamando en grupos de 2 o 3 estudiantes para pasar adelante, sentarnos frente a él y responder algunas preguntas sobre nuestro proceso dentro del curso. En otra ocasión nos enviaron a meditar a los dormitorios y personalmente me sentí mucho más cómodo sin tantas personas alrededor.

    La jornada de meditación de la mañana terminaba a las 11:00 a.m. y comenzaba el periodo de descanso más largo hasta las 01:00 p.m. Cuando sonaba la campana, íbamos a almorzar, lavábamos nuestros bandejas y posteriormente yo aprovechaba para tomar un baño, pues la temperatura al medio día era mucho mejor que la de la mañana.

    Confieso que el primer día me bañé con agua fría porque no sabía como funcionaba el calentador solar… Y como no podíamos hablar, ni decir, ni preguntar nada, pues tuve que comenzar a observar durante los siguientes días para ver como funcionaba.

    Habían solamente dos baños para todos los hombres, pero en la parte exterior de los dormitorios habían duchas más sencillas a las que siempre fui porque siempre estaban desocupadas. Otras veces lavé ropa interior y medias, pero casi todos los días aproveché para tomar una siesta de una hora en mi habitación, intentando no caer en estado de sueño profundo para poder escuchar la campana. Adicionalmente, a las 12:00 p.m. (medio día), era posible anotarse en una lista para poder hablar con el profesor y resolver inquietudes relacionadas con el curso; cosa que hice en tres ocasiones y pensando que mi proceso no avanzaba, pero dándome cuenta que las cosas iban lento pero seguro.

    La jornada más larga de meditación comenzaba a la 01:00 p.m. y terminaba a las 05:00 p.m. Cuatro horas realmente difíciles y exigentes que tenían pequeños descansos de 5 o 10 minutos y que parecían toda una eternidad. Pues aunque la mente esta concentrada y siguiendo los ejercicios de meditación, también es muy probable que esta se desconecte una, dos, tres o muchas veces para ponerse a pensar en otra cosa. Algunas veces pensé: ¿Cuando será que va a sonar la campana?, ¿Que horas serán?, o ¿A que horas es la cena?… La tarde era para mi, la jornada más compleja de todas y con un nivel de exigencia altísimo.

    A las 05:00 p.m. sonaba la campana para ir a tomar el té de la tarde y la noche, pues los encargados del centro no lo llamaban cena. Era una comida sencilla y pequeña acompañada de té, pero yo siempre aprovechaba para servirme un poco más o repetir. Sin embargo, los estudiantes antiguos no podían consumir alimentos después del medio día, de acuerdo a los preceptos del código de disciplina… Además, que el maestro Goenka insistía en sus discursos, que para poder meditar bien, hay que tener 1/4 parte del estómago vacío.

    Luego de la última comida del día, yo aprovechaba para caminar por las zonas designadas y de un lado para el otro (como un loco en manicomio). También me sentaba en una piedra para descansar o cerraba los ojos frente al sol para recibir los últimos rayos de luz al atardecer y esperaba a que la brisa me tocara el rostro para recordarme lo vivo que estaba en ese momento.

    El descanso terminaba a las 06:00 p.m. e ingresábamos nuevamente al hall de meditación para otra sesión de una hora en la que personalmente me sentía más conectado y a gusto. Luego teníamos cinco minutos de descanso y cada noche entre 07:00 p.m. y 08:15 p.m. veíamos videos informativos en los que el maestro Goenka nos explicaba todos los ejercicios de meditación que habíamos realizado durante el día, nos daba ejemplos claros y concretos de lo que estábamos experimentando durante este proceso, pero sobre, todo nos animaba a seguir trabajando con disciplina y persistencia.

    Finalmente, descansábamos otros cinco minutos y dábamos inicio a la última jornada de meditación que iba de 08:15 p.m. a 09:00 p.m., y al final del día, quienes quisieran acercarse al profesor para hacerle preguntas, lo podían volver a hacer hasta las 9:30 p.m.

    Siempre regresaba temprano a la mi habitación y nunca hice preguntas en la noche. Luego organizaba mis cosas para el día siguiente, estiraba nuevamente las piernas (porque los primeros días fueron dolorosos) y me iba a descansar. 

    DÍA FINAL

    El último día nos hicieron madrugar a las 04:00 a.m. para meditar por última vez, antes de volver a salir al mundo exterior. Nos mostraron un video de cierre del curso en el que la mitad de los participantes se quedaron dormidos y el profesor los tuvo que despertar.

    Tomamos el desayuno como de costumbre, limpiamos nuestras habitaciones para entregarlas como las recibimos el primer día y cada persona empacó sus cosas personales para salir del centro.

    El día anterior nos habían devuelto todas las cosas personales a eso del medio día y ya nos habían permitido hablar, así que todos los participantes del curso comentamos acerca de la experiencia y nos dimos cuenta que para nadie fue fácil.


    Ejercicios de Meditación

    Siendo honesto, jamás en la vida había meditado y tampoco tenía claro en mi cabeza sobre lo que se debía hacer para hacerlo correctamente, así que por eso apliqué al curso. ¡Quería aprender!

    Inicialmente pensé que estaba perdido mientras una cantidad de expertos se conectaban consigo mismos para iniciar esta experiencia llamada Vipassana, pero con el paso de los días me di cuenta que estaba en las mismas condiciones que muchos de mis compañeros y compañeras.

    Los primeros tres días del curso están enfocados en sentir la respiración y en observar como el aire entra a través de las fosas nasales (izquierda, derecha o ambas) y sale al exterior. Suena sencillo, pero requiere de mucha concentración, pues la mente suele distraerse y en algún momento del proceso es probable que nos vayamos a sentir frustrados y miserables por pensar que no lo estamos haciendo bien. Necesitamos respirar fuertemente unas cuentas veces para volver a tener el control y luego dejar que la respiración vuelva a ser completamente natural. Todo toma tiempo, y hay que trabajar con disciplina para aquietar la mente e ir obteniendo buenos resultados poco a poco. También es necesario agudizar la mente y hacerla tan sensible como podamos, pues en esos primeros días hay que trabajar en el área de la nariz y luego en el área del bigote, para poder observar e identificar cuales son las sensaciones que llegan. Se puede sentir comezón, calor, frío, tensión, gusto, dolor, o cualquier otra cosa, pero debemos ser capaces de observar e identificar.

    Nuestro cuerpo también va a comenzar a sentir incomodidades y dolores, debido a la posición en la que nos encontramos al meditar, pero todo eso también hace parte del proceso y con el paso de los días la situación va mejorando… Seremos capaces de encontrar un balance en la mente y el cuerpo.

    Considero que el tercer día fue uno de los más difíciles para mí, pues tenía la mente saturada con demasiadas cosas; personas que han pasado por mi vida, cosas agradables, planes futuros, situaciones que no quisiera volver a vivir, lagrimas de felicidad, e indiscutiblemente miles de emociones que se me estaban bajando al corazón, pero que debía controlar para observar solamente mi respiración. Estuve varias sesiones realmente frustrado e intentando purificar y limpiar la mente para seguir adelante, pero también aparecieron los calambres, dolores horribles en las piernas, cambios de posiciones una y otra vez, subidas de temperatura y distracciones que solo estaban relacionadas con mi propio cuerpo. Todos estábamos viviendo algo internamente, pero desconocíamos por lo que estaban pasando los demás, y para el tercer día dos participantes del curso decidieron renunciar.

    Iniciamos la técnica de meditación Vipassana a partir del cuarto día, tras haber fortalecido el cuerpo y haber agudizado al máximo nuestra mente para observar las sensaciones. A partir de ese momento debíamos comenzar a hacer un escaneo mental y superficial del cuerpo desde la parte superior de la cabeza hasta la punta de los pies y en un orden específico: Cabeza, frente, cara, brazo derecho (hombro, brazo, codo, antebrazo, muñeca, manos, dedos), brazo izquierdo (hombro, brazo, codo, antebrazo, muñeca, manos, dedos), garganta, pecho, zona abdominal, cuello, espalda, base de la espalda, pierna derecha (muslo, rodilla, canilla, tobillo, pie, dedos) y pierna izquierda (muslo, rodilla, canilla, tobillo, pie, dedos). Era importante observar las sensaciones que llegaban a cada parte del cuerpo, mientras hacíamos el recorrido mental, pero si había alguna zona específica donde no llegaran sensaciones, debíamos detenernos ahí y esperar 1 o 2 minutos hasta que algo sucediera. Luego debíamos hacer el recorrido en sentido contrario; desde la punta de los pies hasta la parte superior de la cabeza y sin dejar alguna zona en blanco. Teníamos que ser capaces de observar sensaciones en absolutamente todo el cuerpo e intentar hacer 6 recorridos completos en aproximadamente una hora y sin cambiar de posición o levantar las manos. ¡Demasiado difícil!

    Personalmente solo pude hacer 5 recorridos en 45 minutos, porque la pierna derecha y un hueso bajo la cadera me dolían demasiado para poder quedarme sentado en la misma posición. En ese momento regresó la frustración y pensaba que estaba retrocediendo en mi proceso. Sin embargo, después de haber pedido un espacio para hablar con el profesor y contarle por lo que estaba pasando, él insistió en que cuando observara esas sensaciones que no fueran de mi agrado, debía simplemente entender que todo en la vida es impermanente y esas sensaciones van a llegar, pero debo ser capaz de observarlas sin reaccionar, y eso fue lo que intenté hacer el sexto día.

    Con mucha concentración y ecuanimidad me llevé una de las sorpresas más agradables de este curso, porque por primera vez en mi vida, era capaz de controlar mi propio dolor siempre y cuando no reaccionara a él. Jamás pensé que pudiera hacer algo como esto y empecé a darme cuenta poco a poco de la verdadera capacidad mental que tenemos los seres humanos.

    En los siguientes días logré controlar más sensaciones. Sentía hormigas caminando por todo el cuerpo, presión en la parte superior de la cabeza, tensión en el abdomen, vibraciones en la cara, calor en las piernas, dolor en la espalda, contracciones en los brazos y una cantidad de sensaciones que me tenían sorprendido.

    Casi para los últimos días debíamos ser capaces de sentir sensaciones en absolutamente toda la superficie del cuerpo, imaginando que nos arrojan un balde de agua y esta nos empapaba desde la cabeza hasta los pies. Posteriormente debíamos intentar entrar a nuestro cuerpo para observar las sensaciones que teníamos internamente; en los órganos, huesos, músculos, etc. ¡Algo más difícil!

    Pero sorprendentemente llegué a sentir en dos ocasiones una de las sensaciones más plenas y de mayor tranquilidad que haya vivido en muchos años. Es como si yo estuviera hecho de agua y alguien pusiera una gota de tinta en la parte superior de mi cabeza… La tinta se disolvía al interior de todo mi cuerpo y la sensación de relajación era absoluta. 

    Ese realmente es uno de los objetivos del curso; el poder sentir una liberación completa y que el cuerpo flota sin ningún tipo de peso. Es un viaje de exploración, observación y transformación propia, que se concentra entre la mente y el cuerpo, descubriendo sensaciones, disolviendo las impurezas mentales y equilibrando la mente para llenarla de paz, amor y compasión.

    La ecuanimidad es la herramienta mas poderosa que tenemos para meditar y para aplicar en la vida, pues debemos aprender a observar desde todos los ángulos posibles antes de tomar desiciones, pero nunca reaccionar.


    Instalaciones y Alimentación

    Confieso que las instalaciones estuvieron muy bien y la alimentación me sorprendió.

    Las habitaciones eran sencillas, limpias y con suficiente espacio para compartir con otras 2 personas, además tenían ventilación y buena luz. Las camas eran normales y las cobijas que nos entregaron fueron suficientes para soportar las bajas temperaturas de esta zona de la India. En los pasillos del dormitorio teníamos unos termos con agua para beber, habían dos baños bien equipados, lavamanos con espejos y un reloj de pared que vine a descubrir al quinto día.

    En la parte de afuera habían letrinas, otros espacios para bañarse, un par de calentadores solares de agua y una pequeña oficina donde hicimos los registros el primer día. Aparte de las zonas exteriores por donde podíamos caminar y descansar durante los tiempos libres, estaba el hall de meditación, prácticamente el espacio más importante de todo el centro y en donde pasábamos la mayor parte del tiempo. Era un espacio grande, con buena temperatura ambiente, un buen sistema de audio y televisión para reproducir los videos o charlas del maestro Goenka, y además contaba con suficientes almohadas y cojines para poder meditar cómodamente.

    El comedor de hombres estaba adjunto a la cocina y del otro lado estaba el comedor de mujeres;  eran espacios amplios y largos en donde se servía la comida tipo buffet y cada participante del curso pasaba para servirse y luego se sentaba frente a unos largos mesones.

    En cuanto a la alimentación, pensé que íbamos a comer arroz y lentejas todos los días, pero la variedad y la calidad de la comida fue excelente. Tomábamos té chai, té negro y agua de limón caliente que pude mezclar por suerte con unos deliciosos trozos de panela; prácticamente se me quitó la tos que tenía y me sentí en Colombia. Desayunábamos con panes, mermelada, tostadas, parathas, curd, salsas, comida típica de la India, calentado y hasta cereal (pero con leche caliente). Almorzábamos arroz, lentejas, fríjoles, garbanzos, verduras, roti, otras salsas y también comida tibetana. Y en las tardes noches nos daban frutos secos con almendras, una sola fruta como sandía, papaya, mango, melón, banano, manzana y hasta cerezas, pero lo acompañábamos con un arroz amarillo tostado (crispy) que estaba mezclado con maní y sal. Inicialmente todos nos servíamos, pero quien quisiera repetir podía hacerlo sin ningún problema, siempre y cuando pensara en los demás.

    Decían que la comida era sencilla y vegetariana, pero sinceramente me pareció generosa, variada y con muy buen sabor, algo que de verdad no esperaba.


    Experiencia Propia

    Este curso de meditación realmente cumplió con mis expectativas. Y aunque desconocía gran parte de lo que iba a hacer, creo que sí estaba encaminado a lo que personalmente estaba buscando. Debo ser sincero conmigo mismo y aceptar que fue realmente exigente (al menos para mí) y tal vez, más de lo que hubiera imaginado, pero también estoy seguro que todo aquello que nos exige al máximo, es lo que nos deja las mejores lecciones para la vida. Salir de nuestra zona de confort para aprender algo nuevo ya es un avance, transformar la negatividad de nuestros pensamientos en algo más puro también es un avance, pero sobre todo dedicar tiempo a nosotros mismos es el mayor avance de todos para poder ser cada día mejores personas.

    El hecho de haber tomado este curso, no quiere decir que ahora ya no tengo problemas y son una persona perfecta. ¡Claro que no! Según Vipassana, estos 10 días de meditación apenas son el comienzo de lo que puede ser un proceso de purificación de la mente durante toda la vida. Incluso hay personas que han hecho uno, dos, tres, cinco y hasta más cursos a lo largo de su vida, pero todo sigue igual. Sin embargo, esta técnica de meditación ayuda a purificar nuestra mente.

    LECCIONES APRENDIDAS

    • Siempre hay que ver las cosas tal y como son.
    • Todos podemos purificar la mente.
    • Tenemos que aprender a observar con ecuanimidad y no reaccionar.
    • Todo es impermanente y nada es para siempre.
    • La mente puede controlar el dolor.

    Absolutamente todo en esta vida, por más doloroso y complejo que sea, se acaba… Y tenemos que aprender de esos momentos difíciles, para levantarnos y continuar nuestro camino por la vida. Al mismo tiempo, todos aquellos momentos agradables y llenos de alegría, también se acaban… Y por eso debemos aprovecharlos y disfrutarlos al máximo mientras podamos vivirlos.

    En estos momentos, podría decir que mi vida esta lo suficientemente balanceada para darme tranquilidad, felicidad, armonía, paz interior y compasión por los demás; sintiéndome afortunado de no tener problemas, enfermedades, o necesidades como otras personas podrían llegar a tenerlas. En estos momentos, solo quiero atraer cosas positivas, energía pura, inspiración y grandes sueños que me motiven a levantarme cada mañana con más fuerza para agradecer por la vida.


    NOTA: Todas las fotografías de esta publicación, fueron hechas el último día del curso y minutos antes de salir del centro de meditación, pues durante los 10 días anteriores era prohibido el uso de cámaras fotográfica o de video.


    GUE LA AVENTURA DEL VIAJERO DEL SOL


    Using Format